“Yo también seré un rey” Reflexión, Pd. Adam Kotas


El Rey David fue rechazado y pisoteado y olvidado y marginalizado por su propia familia. Lo escondían en un granero, un establo, en medio de los animales cuidando ovejas. No le permitían entrar en la casa al Rey David porque les daba vergüenza a sus papás por cómo se veía. Pero Dios por medio del profeta Samuel lo escogió a David a ser el Rey más grande de toda la historia del pueblo de Israel porque dice la Biblia: “Dios ve no como el hombre ve, pues el hombre mira la apariencia exterior, pero Dios mira el corazón.” 1 Samuel 16:7. Dios vio lo que traía David en su corazón y lo escogió y lo quiso por lo que traía adentro y lo amaba tal y como era. Ese es mi Dios. Jamás se me va a olvidar en una Misa contar la historia del Rey David que fue rechazado por su propio papa Jesé y un muchacho de 8 años empezó a llorar profundamente durante la Misa y era inconsolable el. Cuando su mamá y el muchachito salían de la Misa el muchachito me agarró a mi y no se me quería soltar y su mamá me dice: “Padre Adam cuando tú estabas hablando del Rey David mi hijo me miró y me dijo: mami porque el Padre Adam está hablando de mi. Porque ves Padre Adam su papá lo abandonó a mi hijo y no quiere tener nada que ver con el. Lo tiene olvidado.” Pero luego la mamá añadió: “cuando tú mencionaste que Dios lo escogió a David para ser Rey mi hijo me miró a mi y me dijo: mami yo también voy a ser un rey.” Sas! La palabra de Dios entró a ese muchachito y ojalá que te entre a ti ahorita porque aunque todos en el mundo, hasta tu propia familia, se pueden avergonzar de ti y pisotearte y olvidarte y tratar de esconderte Dios nunca se olvidará de ti y nunca se avergüenza de ti y en El, en tu Dios, y con El en tu vida serás un rey!

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